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Author Topic: La Última Fantasía  (Read 1530 times)

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La Última Fantasía
« on: March 25, 2009, 05:10:25 AM »
La Última Fantasía

Mi nombre es Melisa. Hasta hace un año yo era simplemente una chica normal. Tenia deseos de esclavitud y podía llegar al orgasmo exclusivamente con el dolor. No era algo que practicara a menudo, pero lo disfrutaba cuando sucedía. Mi vida estaba bien hasta el día en que yo leí una rara historia. Era sobre una chica que era atravesada por un asador, asada viva y comida. Creo que tuve mas orgasmos leyendo esa historia que los que tuve jamás en la vida. Ponía un consolador en mi ano, soñando que era el asador. Sabía que era una fantasía, que nunca viviría ese momento, pero era una fantasía divertida. Llegue a obsesionarme con la fantasía de ser asada viva e incluso perdí el contacto con amigos y familia.

Un día vi un anuncio en que alguien buscaba a una chica que deseara ser empalada y asada viva. Pensando que era broma conteste al anuncio. Solo quería alguna cosa que alimentara mi fantasía. Tras unas cartas con ese hombre, me sorprendía al ver que él era sincero en su petición. Para él no era una fantasía sino una realidad.

Saber eso hizo que sintiera un gran nerviosismo y no conteste durante semanas.

A veces asusta pensar que las fantasías pueden convertirse en realidad.

Durante muchos días pensé en la oferta de ese hombre. Era lo que siempre había soñado y me había masturbado con eso. Me preguntaba si realmente me gustaría hacer realidad mi fantasía. A veces me tumbaba en la cama y creía sentir como el asador entraba por mi ano hasta aparecer por mi boca.

Una mañana me desperté y supe que necesitaba hacerlo. Escribí al hombre y le dije que aceptaba. No tardo en llegar su respuesta. Me pidió que dejara el trabajo, liquidara todos mis asuntos pendientes y me dijo donde encontrarlo al día siguiente. Me explico que llevaría por lo menos una semana prepararlo todo. Durante esa semana yo podría echarme atrás. Inmediatamente tome el teléfono y deje el trabajo, a fin de cuentas tampoco era un gran trabajo. Queme todas mis cosas personales, le dije a la propietaria de mi apartamento que me iba y lo abandonaba…y me fui al lugar que me indico ese hombre.

Estaba esperando de pie, preguntándome si no estaría haciendo una locura cuando un hombre se acerco a mí y me pregunto si era Melisa. Le dije que si con la cabeza. Me pregunto si estaba preparada para ir con él. Aún sin hablar, solo con la cabeza, asentí. Me acompaño a una limusina y montamos en ella. Ni él ni yo dijimos nada durante 30 minutos. Finalmente rompió el hielo y me dijo que esto no seria muy agradable. Le dije que ya sabía eso. Me pidió que me quitara la ropa. Lo mire pensando que era una broma, pero enseguida supe que debía hacer lo que el me pedía. Mis manos temblaban al quitármela. Me sentí un poco tonta al estar desnuda delante de un extraño.

Circulamos durante otra hora dando vueltas y más vueltas hasta detenernos frente a un largo camino. No tenia ni idea de donde estábamos. La zona era extraña para mí. Me dijo que me sentara en el borde del asiento, tomo mis manos, las coloco detrás de mi y sujeto mis muñecas con un par de esposas. Me dijo que únicamente debía saber que esto no seria un viaje agradable. También me aviso de que aun tenía una semana para abandonar. Me llevó a la mansión y bajando unos escalones me llevo a un calabozo del sótano. Había una cama en un rincón y me pidió que me sentara en ella. Me dijo que las puertas estaban abiertas y que podía salir cuando quisiera. Me estire sobre la cama lo mejor que pude, al tener aun las manos atadas.

Allí me quede durante los siguientes cuatro días. Alguien traía comida compuesta por verduras fresas y pasta tres veces al día. La mujer que la traía me soltaba las manos para comer y después me volvía a poner las esposas.

Una noche, o al menos creo que era de noche, camine hasta los escalones para ver si la puerta estaba cerrada con llave. Me habían dicho la verdad, no estaba cerrada.

Tumbada en la oscuridad me pregunte si esto era lo que realmente quería. Mis fantasías de ser asada viva llegaron antes que la respuesta. Durante ese tiempo lo único que hice fue poner mis manos en mi coño y masturbarme. También me pregunte porque tardaría una semana en prepararme. En todo el tiempo que permanecí allí solo comía y dormía. Lo único malo eran las esposas. Me dolían los brazos al estar oprimidos, pero eso no era algo que no hubiera hecho antes. Finalmente el hombre que me había traído se acercó. Me dijo que era el momento de los preparativos finales, que me sentiría humillada y enferma, pero también me dijo que no habría ningún dolor… aún. Me dijo que era el momento de empezar a limpiarme. La mujer que me había alimentado durante esos días entro en el cuarto con una bolsa de enemas. El me dijo que me pondrían uno tres veces al día hasta que llegara el momento de ser empalada.

En mis últimos tres días dejaron de darme de comer y empezó la preparación. Como me prometieron, me pusieron un enema tres veces por día. No podía comer, pero podía beber toda el agua que quisiese. Un día la mujer me trajo un vaso de agua “especial”. No se que habría en el, pero vomite hasta que no quedo nada en mi estomago. Podía soportar los enemas, pero esos vómitos fueron lo peor que me había pasado en la vida. Tumbada en la cama, pensé en irme antes que soportar otro vaso de agua como ese. Lo único que me mantuvo allí fue pensar en vivir mi fantasía. Sabía que el asador seria un poco peor que eso, pero aunque sabia la tortura que me esperaba, no podía abandonar.

Un día llego la mujer y me dijo que era mi último día. Me dio un enema y otro vaso de agua “especial”. Durante la hora siguiente el agua no dejo de correr por mi boca y ano. Yo ahora estaba vacía, no había absolutamente nada dentro de mí. El enema me estaba limpiando desde el día anterior. Estaba totalmente agotada, mental y físicamente. La mujer volvió con una palangana en la mano. Me dijo que era el momento de quitar todo el pelo de mi cuerpo. Vertió cera caliente en diferentes sitios y empezó a arrancar mi pelo. No era muy doloroso hasta que llego a mi espeso vello púbico. El dolor era casi insufrible. Grite con cada tirón que arrancaba mi vello. Finalmente la mujer me dijo que había terminado y yo estaba linda y suave. El único pelo que quedaba en mi cuerpo era el de mi cabeza.

El hombre bajo las escaleras. Era la primera vez que lo veía en tres días. Me dijo que era el momento, preparando una jeringuilla. Me dijo que ayudaría a soportar el dolor y me relajaría. Respondí que quería vivir todo lo que sucediera y sentir el dolor. Sonrió y me dijo que habría bastante dolor para satisfacer mis necesidades. Sentí la picadura de la aguja en mi brazo. No paso mucho tiempo hasta que me sentí medio dormida. Quise decir que no era justo que me sedaran pero era incapaz de decir nada. El hombre me medio transporto hasta las escaleras y de ahí al patio exterior. A través de mis vacilantes ojos, pude ver a varias personas sentadas en semicírculo.

Delante de ellos había una plataforma de aproximadamente dos metros de altura. Al lado de la plataforma había lo que parecía ser un agujero en el suelo. Cuando el hombre me llevó a la plataforma pasamos junto al agujero y pude sentir el calor que desprendía. Incluso en mi aturdido estado percibí que eso debía ser la barbacoa. En la plataforma había un poste con un pequeño apoyo de madera unido a él. El apoyo disponía de un agujero a través del que pasaba la punta de un mástil de madera vertical de unos tres metros de largo. La punta sobresalía del asiento unos 50 centímetros.

El hombre se sentó junto a la plataforma y me coloco en regazo. Metió la mano en un bote y la extrajo llena de una blanca y cremosa sustancia espesa. Incluso en mi estado aturdido supe que era manteca de cerdo. Llevó su mano cubierta de crema a mi culo y empezó a empujar la crema dentro de mi ano. En el estado en que me encontraba, no me molestaba. Repitió la operación varias veces. Al menos una de las veces estoy segura que tenia media mano dentro de mi culo. Finalmente acerco su mano, nuevamente llena de crema, a mi boca y me pido que tragara. Hice lo que me pidió. Casi me ahogo pero conseguí tragármelo todo. Sentía como la grasienta crema se pegaba a mis tripas. Después me levanto y me acerco al asiento de madera que tenia el mástil bajo el. Me susurro en el oído que fuera fuerte para que durara. También me dijo que podría hacérmelo despacio, si yo colaboraba, para que yo pudiera disfrutarlo al máximo.

Me alzó sobre el mástil y alineo mi ano encima de la punta del asador.

Con las piernas totalmente estiradas, apenas rozaba el soporte con la punta de los dedos de mis pies. Respire profundamente cuando el asador entro levemente en mi ano. No tendría más de cinco centímetros dentro de mí cuando el hombre me soltó. Mis débiles piernas flaquearon, pero al sentir el dolor se tensaron rápidamente. Mire hacia abajo y supuse que habría unos 30 centímetros del asador dentro de mí. Al apoyar los pies, el dolor disminuyo. El hombre empezó a atarme al poste por mi espalda. Las cuerdas no estaban suficientemente apretadas para sujetarme pero si para mantener mi cuerpo erguido. Fui consciente de que mis piernas flaqueaban al sentir el asador deslizarse a través de mi cuerpo unos centímetros más. Oí un grito cercano y eso atrajo mi atención hacia las personas que se encontraban allí.

Había una mujer sentada al lado de un hombre en pie que estaba gritando. Al principio yo no entendía lo que decía. Entonces entendí las palabras que gritaba. Estaba gritando “yo quiero montar en el asador”. El hombre me dejo y fue a la mujer que gritaba. La tomo de la mano y la llevo frente a la muchedumbre. La gente se animo con ella. El hombre la llevo a una plataforma, que yo no había visto, cerca de la mía. Tenia el mismo poste, el mismo asiento con un mástil a través de el. No la lubrico y simplemente la situó sobre el asador. La dejo caer de golpe y por lo menos treinta centímetros del asador penetraron a través de ella. Entonces la ató, yo diría que mas firmemente que a mi. Su cabeza estaba atada de forma que miraba al cielo. Vi como relajaba sus piernas se aflojaban y su ano se deslizaba hacia el apoyo. Gritó cuando cincuenta centímetros del mástil se introdujeron en su cuerpo. Sentí que el asador debía estar en su estomago. Casi tuve un orgasmo cuando la mujer se dejo caer sobre el asador. Eso me hizo aflojar las piernas y me deslice sobre el mío. Mire hacia abajo y no quedaban mas de diez centímetros de distancia al asiento. Sentía dolor pero no mucho.

Vi como la sangre fluía por el culo de la mujer. Ella luchaba pero las cuerdas la mantuvieron en su posición. Mire hacia abajo entre mis piernas y pude ver un poco de sangre gotear sobre el asiento. Supe que me acercaba a la situación en que la mujer ya estaba. Me gire para verla. Aun estaba retorciéndose cuando el hombre apretó un botón cerca del poste al que estaba atada y pude ver como el asador se elevaba de la plataforma entrando firmemente en su ano. Luchó furiosamente pero las cuerdas la mantuvieron firme. Apenas unos segundos después el asador salio disparado a través de su boca. Tuve un orgasmo por primera vez desde que estaba allí.

Al correrme mis piernas se aflojaron más y sentí como mi culo finalmente se apoyaba en el asiento. Sentí como el asador rasgaba mis entrañas hasta llegar a mi estomago. Al sentir eso tuve un nuevo orgasmo. Me relaje por primera vez desde que el asador entro en mi ano. Supe que ya no podría irme de aquí. Mire hacia abajo y descubrí un chorrito de sangre junto a mi coño. Me hubiera gustado sentirlo en mi boca.

Vi como la mujer era transportada fuera de la plataforma con el asador atravesando su cuerpo. Por un momento ella luchó, pero de repente quedo flácida. Yo confiaba en durar mucho más que esa mujer. Quería vivir cada momento de esta tortura. A pesar de que el asador me estaba partiendo en dos, apenas lo sentía.

El hombre entonces volvió su atención hacia mí. Sonrió al ver que me había deslizado hasta el asiento. Noto que había un reguero de sangre corriendo por la comisura de mis labios. Se agacho, lamió mi sangre y entonces me beso. Era la cosa más excitante que me había sucedido nunca. Nunca me había sentido tan caliente en mi vida. Alargo el brazo hacia la derecha pero yo vi lo que estaba haciendo. Había un interruptor igual al de la otra plataforma. Supe lo que iba a pasar y aguante la respiración.

El toco el botón y el asador empezó a subir. No sentí nada salvo un movimiento dentro de mi ano. Estaba de nuevo al borde del orgasmo cuando sentí que algo tocaba el canal que va de mi estomago a la garganta. Había una presión dentro de mi pecho, pero no sentí nada rasgarse. El asador se detuvo de nuevo. Lo sentía en medio de mis costillas. Cada vez que respiraba sentía como aumentaba la presión que me producía el asador.

¿Alguna vez has tragado algo y has sentido como bajaba? esto era igual pero mas grande e inmóvil. Vi como el hombre se acercaba. Al aproximarse vi que llevaba un bisturí. Confiaba en que no fuera a matarme antes de estar empalada del todo. Di un respingo, o por lo menos lo intente, cuando el bisturí rozo mi garganta. Hizo un pequeño corte y empujo un tubo dentro que se deslizó por mi garganta. De repente, al respirar, el aire vino del tubo en lugar de por mi boca. El hombre bajo la mano y acaricio suavemente mi clítoris cubierto de sangre con sus dedos. Yo tuve uno de los orgasmos más grandes de mi vida. Grite, pero nada salio de mi boca. El aire de mis pulmones apenas salio por el tubo.

El hombre volvió a apretar el botón y el asador empezó a moverse de nuevo. Sentí como rasgaba y atravesaba mis entrañas. La droga se estaba disipando porque sentí un buen momento de dolor. Sentía al asador abrirse paso por mi esófago y al mismo tiempo mas presión en el ano, sentía como el asador se movía a través de mi pecho. Parecía que no iba a acabar nunca cuando golpeo la parte posterior de mi garganta. Él, de alguna manera lo supo e inclino mi cabeza hacia atrás. Sentí el asador dentro de mi boca, presionando mi lengua hacia abajo.

Finalmente empujo a través de mi boca, rozando mis dientes. Supe entonces que habría muerto si no fuera por el tubo que el puso en mi garganta. Me sorprendí de que el dolor no fuera tan grande y de cómo me había despejado. Yo no me sentía como una mujer a punto de morir.

Todo el mundo se alegró al ver como el asador salía por mi boca. A esas alturas yo aun no me arrepentía de nada. Era lo que yo siempre había deseado. El hombre que había hecho realidad mi fantasía y otro mas vinieron y alzaron al asador y a mi fuera de la plataforma. Con un rápido movimiento yo estaba ya horizontal. Habría gritado de dolor si hubiera podido. El cambio súbito de mi peso hizo al asador golpear mis intestinos. Las lágrimas fluyeron de mis ojos. No estoy segura si de dolor o de felicidad.

Me sacaron de la plataforma. Cuando bajaron los escalones, sentí que mi cuerpo se deslizaba levemente por el asador. No estaba segura de si dolía o era erótico. Vino otro hombre que ato mis piernas detrás del asador y mis manos a mis muslos. Esto era mucho mejor, quito presión a mi cuerpo. Me llevaron, de frente, al hoyo que yo había visto antes. Sabía que era el momento de asarme, pero ellos se detuvieron cerca del hoyo y me depositaron sobre una mesa. Estaba de espaldas en una posición antinatural. El asador mantenía mi cuerpo rígido.

El hombre vino hacia mí con un cuchillo. No me preocupaba lo que estaba a punto de pasar. De hecho, me excité al pensar en ello. Quería que esta sensación durara para siempre, aunque sabía que no era posible. Sentí dolor cuando rasgó mi abdomen con el cuchillo. Estaba abriéndome en canal desde mis costillas hasta mi pubis. De nuevo habría gritado, pero no podía. Ahora el dolor era terrible, pero a la vez estaba a punto de correrme. Abrió mi barriga y metió la mano dentro. Sentí que cortaba algo y me di cuenta de que había arrancado mi estomago.

Sentirlo trabajar dentro de mi hizo que me corriera de nuevo. Estoy segura de que vio como me estremecía sobre el asador. Quizás pensó que era por el dolor, pero la verdad es que mi último orgasmo fue cuando arranco mi matriz y los ovarios, órganos que me hacían mujer. Sentí unos cuantos tirones más cuando arrancó mas cosas de mi interior. Sabia que no era nada que necesitara para mantenerme viva. Sentía su mano moverse en mi interior. Sus dedos acariciaron mi coño desde dentro. Sentí como se reía cuando movía sus dedos dentro de mi vagina DESDE DENTRO. Cada vez que su mano rozaba el asador, lo sentía vibrar con todo mi cuerpo. Empezó a llenar, mí (ahora) cavidad vacía. Sabía por mis lecciones que estaba llenándome de verduras. Mi mente me pedía que me corriera de nuevo, pero ya no tenía órganos para hacerlo. Sentía el tirón del hilo cuando me cosió para sostener las verduras. Era el dolor más apacible experimentado hasta ahora.

De nuevo fui cogida por dos hombres. Tuve un dolor horrible cuando quede colgando del asador. Sentí el peso del relleno extra en mi interior. Caminaron hasta el hoyo y pusieron el asador sobre unos soportes a cada lado del hoyo. Inmediatamente empecé a sentir el calor en mi cuerpo. Algo se deslizo por el asador y penetro en mi ahora inútil coño. El calor era horrible en mi espalda. Era el peor dolor que jamás había sentido. Alguien empezó a derramar un líquido ¿aceite? sobre mí y eso ayudo un poco.

Con un chirrido el asador empezó a girar. Sentí como continuamente me aceitaban mientras giraba sobre las ardientes brasas. Otro hombre siguió rociando algo más fresco sobre mi cabeza. Se sentía bien mientras giraba lentamente sobre el hoyo. Creo que no habría aguantado mucho sin ese líquido sobre mi cabeza. Sabía que debía aguantar viva todo lo que pudiera. El lado de mi cuerpo que se aproximaba a las brasas ardía, pero me refrescaba al girar. Me preguntaba cuanto podría vivir con ese calor. Quise gritar cuando giraba sobre las brasas, pero el tubo en mi garganta me lo impedía. Sentía como se formaban ampollas en mi cuerpo a cada vuelta. Cuando explotaban podía ver frente a mi el rugido de las llamas de las brasas. No paso mucho tiempo antes de que pudiera oler a carne asada. No podía creer lo bien que olía. A la vez que empecé a notar el buen olor de mi carne, deje de sentir dolor.

Estuve girando sobre las brasas durante varias horas. Podía sentir marchitarse a mi cuerpo mientras el aceite resbalaba sobre mi cuerpo. El hombre me roció con el aceite todo el tiempo mientras me asaban. Imagine como se vería desde fuera mi cuerpo colocado en el asador. Finalmente dos hombres me sacaron del fuego y me pusieron en una mesa. Sentí un gran placer cuando empezaron a rebanar carne de mi cuerpo. Vi a las personas a mí alrededor comiendo mi carne y eso me hizo feliz. Me estremecí al ver a una mujer comer uno de mis pechos.

Me pregunte como podía seguir con vida después de haber sido asada. Comprendí finalmente que había muerto hacia mucho pero que de algún modo mi espíritu se había quedado para disfrutar del resto de mi fantasía.

Estoy contenta de que me permitieran escribir esto desde el más allá para poder compartir mi fantasía y muerte contigo, querida lectora

Espero que tu fantasía pueda ser tan buena en la vida como la mía ha sido en la muerte

Fin



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